Todo pasa y todo queda…

Las redes sociales e internet en general se han convertido en nuestra ventana al mundo, pero esas  ventanas están abiertas de par en  par, de manera que también cualquiera puede asomarse a nuestra casa y ver que hay en ella. Nuestro muro de Facebook es un reflejo de aquello que queremos mostrar: nuestra casa, nuestro estilo de vida, nuestras opiniones y nuestros deseos, todo lo que hacemos y decimos queda grabado en una “película pública” que no nos pertenece, que de hecho no pertenece a nadie y que por tanto a nadie podemos reclamarlo.

El lunes  hablábamos del derecho al olvido de Google… Pero ¿Qué sucede si ya es tarde para rectificar? ¿Qué sucede si Google interpreta que tu malestar no es suficiente para dejar de indexar el link? Al fin y al cabo, si el contenido lo has subido tú, tu culpa es. La respuesta es NADA, tenemos que aprender a vivir con la reputación que nos precede.

Esta situación, por injusta que sea debe hacernos reflexionar sobre el potencial peligro que supone exponer fotografías, datos o comportamientos aparentemente inocentes.

Hacer públicas tus vacaciones en cierto país es una señal de que tu casa está vacía.

Una foto con tu hijo en su fiesta de fin de curso es decirle al mundo dónde puede encontrarlo.

Un comentario de Facebook puede revelar tus enfermedades, creencias religiosas, tu orientación sexual, tu nivel económico, tu ideología política y otra información catalogada como delicada para la AEPD.

Para ser honestos, lo normal es que al ser personas anónimas, tu información quede en el olvido y que la información muera con la memoria de tus contactos. Pero puede suceder 2 cosas imprevisibles.

Que nuestro comentario se comparta y se vuelva viral (en sentido positivo o negativo), de manera que tu nombre y tu opinión deje de ser controlada por ti, o que en un futuro te conviertas en una persona pública y que cada mensaje olvidado vuelva a estar de plena actualidad, como pasó con Guillermo Zapata, Concejal de Cultura de Ahora Madrid que tuvo que dimitir por unos twits de humor negro escritos 4 años antes.

reflexión sobre el derecho al olvido

Por esto, es importante que tengamos cuidado con lo que decimos en las redes sociales, no quiere decir que nos autocensuremos, ni que dejemos de expresar nuestra libre opinión, ni que esté mal que compartamos quienes somos. Sólo que tengamos en cuenta que todo lo que digamos puede tener consecuencias y que hay que aceptarlas.

¿Qué podemos hacer para proteger nuestros comentarios?

  • Conoce a tus amigos de Facebook.
  • Ten protegidas las cuentas en Redes Sociales para que sólo puedan ser vistas por las personas que tú quieras que las vean.
  • Si es necesario o así lo quieres, ten dos cuentas: una personal y otra profesional.
  • Ten en cuenta que la libertad de expresión choca con la protección del derecho al honor, la imagen y la intimidad personal, no todo está permitido y la policía se toma muy en serio estos delitos. Usar un pseudónimo y ampararse en el anonimato no va a librarte de la condena.

Por último, antes de publicar algo recuerda:

«No digas nada en línea que no querrías ver expuesto en una valla con tu cara puesta en él.” – Erin Bury