El marketing es una disciplina que, por su demostrada capacidad para generar beneficios, no deja de mejorar sus técnicas y desarrollar nuevos conceptos. El marketing mix, el marketing de guerrilla,  el marketing digital, el marketing viral… y ahora el neuromarketing.

Parece que las personas desarrollan una especie de repulsa hacia todo tipo de publicidad, por lo que cada vez son más sutiles a la par que agresivos los métodos para hacernos comprar. El marketing de contenidos parece ser uno de los más efectivos hoy en día, ya que gratificas al potencial cliente con información de calidad. Sin embargo, vamos evolucionando progresivamente hacia nuevas técnicas mucho más intrusivas.

¿Qué es el neuromarketing?

Según Wikipedia “Neuromarketingneuromercadotecnia o neuromercadeo consiste en la aplicación de técnicas pertenecientes a las neurociencias, al ámbito de la mercadotecnia , analizando cuáles son los niveles de emoción, atención y memoria que poseen los diferentes estímulos percibidos de forma consciente o subconsciente con la intención de mejorar la gestión de recursos en las empresas sin incrementar los gastos innecesariamente y aumentar los productos que existen en el mercado, así se mejora el bienestar social y se entiende la toma de decisión del consumidor.”

Es decir, el neuromarketing pretende medir nuestras reacciones físicas y emocionales ante determinados estímulos para utilizarlos en favor de las empresas.

Este tipo de estudios podría resolver grandes incógnitas de los directivos de marketing como el por qué productos de similares características son un triunfo o un fracaso, también es el caso de productores de cine. La verdad es que muchos aspectos influyen en las decisiones de compra del target y generalmente responden a criterios más emocionales que racionales, por ello el neuromarketing es un método realmente útil para llegar a comprender que pasa por la mente del potencial cliente.

Aunque parece que estas estrategias son totalmente novedosas, la verdad es que llevamos mucho tiempo sometidas a ellas.

Ejemplos de neuromarketing:

  • La música del establecimiento: ¿No te has parado a pensar que hay veces que una misma tienda pone música pausada y otras veces parece que estás en una discoteca? La razón es que un ritmo rápido acelera a los consumidores en sus compras, lo que viene genial si tu mercancía es de mala calidad y no te conviene que el consumidor pase mucho tiempo analizando el artículo.
  • El olor: ¿Podéis reconocer tiendas como Blanco o Stradivarius a varios metros del establecimiento? ¡Porque yo sí!
  • Precios psicológicos: Aunque ya estamos acostumbrados al 29,99 si pusiera 30 euros justos nuestra reacción ante la prenda sería diferente.
  • La iluminación: Los colores se vuelven más brillantes, la sensación de amplitud es mayor y todo parece más fresco en ambientes más iluminados. El otro día entré en un centro comercial en el que sólo una tienda estaba de liquidación por cierre, parecerá una tontería pero creo que ser la tienda con peor iluminación de todo el centro comercial y el hecho de tener pareces oscuras, no favoreció en absoluto al comercio.
  • La posición de las baldas: Si te agachas un poco en el supermercado, encontrarás precios mucho más baratos 😉

El neuromarketing, aunque como hemos mencionado  no es nada nuevo, pero sigue perfeccionándose para mejorar sus estrategias y hacerse más imperceptibles a la mente humana y mejorar sus resultados.

En mi opinión, el neuromarketing juega demasiado con la publicidad subliminal y no me parece (en principio) excesivamente ético.